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¡Volemos juntas!

¿Cuántas veces muchas de nosotras en nuestros roles de amistades, madres y abuelas, hemos tenido que demostrar a la vida lo capaces que somos en distintos ámbitos si nos dan la oportunidad?... Una demostración donde, si nos dan la oportunidad de hacerlo, el error no es permitido.

 

Quiero hablarles de tres mujeres que me inspiraron en mi desarrollo durante mis estudios como tripulante de cabina. Fueron personajes relevantes en la historia. Contribuyeron no sólo con los derechos que hoy en día tenemos las mujeres, sino que también dejaron su huella dentro de uno de los medios de transporte más usados en la actualidad y desde su implementación: la aviación.

 

La lucha que más hemos “peleado” las mujeres y que continuamos teniendo hoy en día, ha sido con la discriminación laboral. En la aviación, también ocurrió y ocurre aún, pero gracias a mujeres como Katherine Wright, la baronesa Raymonde De la Roche y Ellen Church, se dieron pasos importantes en pro de los derechos de la mujer.

 

Gracias a la imposición de Wright, De la Roche y Church, se demostró que las mujeres éramos tan capaces como cualquier hombre de la época (sin ánimos de caer en discusiones). Alcanzaron objetivos inimaginables; no tuvieron limitaciones para las proezas que realizaron en el mundo aeronáutico.

 

En la historia de la aviación, el apellido Wright es reconocido gracias a los hermanos Orville y Wilbur Wright, por ser los “pioneros de la aviación”; pero dicho reconocimiento se debía al constante e inigualable apoyo moral y financiero de su hermana Katherine. 

 

En una época donde la mujer tenía poca presencia en el mundo laboral, Katherine fue la excepción. Tomó la decisión de administrar la tienda familiar que co-financió los proyectos de sus hermanos con su sueldo de profesora. Como era una visionaria y creía en sus familiares, estudió francés para comunicarse mejor con mandatarios europeos y representar a Orville y Wilbur en eventos importantes. Pocas han sido las mujeres galardonadas en la aviación, Katherine logró ser una de ellas con el galardón Lesión d’honneur. 

 

Mientras Ellen Church, que fue una enfermera enamorada de la aviación cuyo sueño siempre fue la de convertirse en piloto, aceptó la propuesta de un “nuevo e innovador trabajo” que consistía en formarse y pulirse como ayudante de cabina de vuelo para auxiliar las necesidades de la cabina de pasajeros en todos sus requerimientos durante el trayecto. Ellen aceptó el reto y se convirtió en la primera tripulante de cabina de pasajeros en la historia.  

 

Por último, les cuento un fragmento de la vida de Raymonde de Laroche, cuyo verdadero nombre era, Élise Léontine Deroche. Ella hizo historia a lo grande. Fue la primera mujer que recibió una licencia de piloto y además, rompió récords por la misma causa: SER MUJER.

 

Con estas cortas historias quiero invitarte a que sueñes en grande. A tener seguridad de lo que sientes cuando se trate de cumplir tus sueños y en especial, a ser una mujer dispuesta a tomar decisiones que tendrán el poder de transformar tu vida hacia aquella que deseas.

 

¡Haz y hagamos historia! No seamos del común. Vamos por aquellos que nos llene…

 

No será fácil pero valdrá la pena.

 

 

Escrito por: Diana Silva | Instagram: @dianasf_