Edad: 25 años
Profesión / Ocupación: Estudiante de medicina
Hobbies: Prácticar deportes, hacer actividades al aire libre, aprender disciplinas acuáticas, viajar y escuchar música
Redes Sociales: Instagram: @sofia_pascuzzo | X: @No tengo | TikTok: @sof.pascuzzo
Describe un momento en tu vida en el que tuviste que ser valiente y resiliente. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?
Mi mayor prueba de resiliencia ocurrió tras un sismo, al acudir como voluntaria médica a una jornada en Caracas. Ver a familias enteras desmoronarse emocionalmente ante la crisis me exigió una templanza absoluta para contener su dolor sin quebrarme. Tuve que ser, junto a mis compañeros, el pilar de calma que esas personas necesitaban en su momento más oscuro, procesando la angustia en silencio para brindar soluciones inmediatas.
Esa vivencia me enseñó que la verdadera valentía no es no sentir miedo, sino ser capaz de transformar la empatía en una fuerza serena que sostiene a los demás cuando su mundo parece caerse a pedazos.
¿Qué causa social o ambiental te apasiona más y de qué manera usarías la plataforma de Miss Venezuela para generar un cambio real en torno a ella?
Mi pasión radica en el desarrollo de programas de intervención médico-deportiva e higiene mental para la infancia y juventud en situación de vulnerabilidad. Mi formación científica, mi trayectoria en el deporte de alto rendimiento y mi labor comunitaria respaldan mi convicción de que la actividad física, la nutrición y el bienestar emocional constituyen la mejor medicina preventiva. Utilizaría la plataforma de Miss Venezuela para visibilizar esta causa y consolidar alianzas estratégicas que transformen estas áreas en herramientas accesibles de salud, educación y desarrollo integral para nuestras futuras generaciones
¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado hasta ahora en tu camino hacia Miss Venezuela, y cómo te ha hecho crecer como persona?
Mi mayor desafío ha sido romper las etiquetas prefijadas y atreverme a salir de mi zona de confort. Tras años en entornos donde la estructura y el control lo eran todo, este salto significó abrazar un escenario distinto, demostrando que la versatilidad de la mujer no debe encasillarse en un solo rol. Superar este reto redefinió mis límites y confirmó que mi capacidad de adaptación es inagotable. Salir de mi franja de seguridad me enseñó a confiar plenamente en mi potencial, demostrándome que asumir una nueva faceta no altera mi esencia, sino que multiplica mi voz y potencia mi liderazgo.
Si tuvieras la oportunidad de viajar a cualquier rincón de Venezuela, ¿dónde irías y qué harías para conectarte con su cultura?
Iría a las haciendas de Barlovento, en el estado Miranda, para adentrarme en la Ruta del Cacao. No lo haría como una visitante más, sino para trabajar codo a codo con las mujeres cacaoteras, aprendiendo de sus cantos de secado y reconociendo la memoria viva de sus tierras. Me conectaría con su cultura al presenciar cómo sus manos transforman este fruto en el orgullo más dulce de Venezuela. De esta manera, demostraría que la verdadera grandeza de Miranda reside en la dignidad, la constancia y la pasión de su gente.
¿Cuál ha sido el mayor acto de amabilidad que has recibido o presenciado, y cómo te ha inspirado?
El acto de amabilidad más profundo que he vivido ocurrió un diciembre durante una jornada médica, al atender a una madre en cuadro depresivo. Al notar a su hijo de ocho años paralizado por el miedo ante la crisis de su mamá, lo llevé a un lado para jugar con él y devolverle la calma mientras el equipo la asistía. Al finalizar, el pequeño se quitó una pulsera que le habían regalado —su único tesoro de Navidad— y me la entregó con una sonrisa de gratitud. Hoy mantengo esa pulsera conmigo como el recordatorio de que quien menos tenía me brindó la lección de generosidad más hermosa de mi vida.
¿Qué es lo que más te enorgullece de ser venezolana?
Lo que más me enorgullece de ser venezolana es nuestra capacidad inquebrantable para unirnos como una sola familia ante la adversidad. En los momentos más complejos, el venezolano no solo demuestra fortaleza, sino una generosidad infinita que transforma cualquier tormenta en solidaridad, fraternidad y esperanza.
Me conmueve profundamente la huella que dejamos en el mundo. Saber que el nombre de Venezuela evoca en otras latitudes una sonrisa, calidez y esa forma única de abrazar la vida es nuestro mayor triunfo. Llevar esta bandera no es solo representar una geografía, es ser la voz de una gente digna, trabajadora y llena de amor que jamás se rinde.
¿Cuál es un "fracaso" del que has aprendido una lección valiosa?
Aprendí a redefinir esa palabra: para mí no existen los fracasos, sino desvíos de protección. A veces nos empeñamos en que las cosas salgan exactamente como las planeamos y, cuando una puerta se cierra, caemos en el error de llamarlo derrota. Entendí que cuando algo no se da, la vida simplemente te aparta de donde no perteneces para prepararte hacia un propósito mayor.
Ese cambio de perspectiva lo cambió todo al enseñarme a confiar en mi proceso. Comprendí que cada respuesta negativa fue la ficha precisa que debía caer para abrir las puertas correctas. Mantener la convicción intacta tras un tropiezo y no perder la fe en una misma es la única garantía de llegar a donde realmente pertenecemos.
¿Qué consejo le darías a una joven que se siente insegura o que duda de su propio valor?
A esa joven le diría que entienda una verdad fundamental: su valor jamás dependerá de la aprobación ajena. Vivimos en un mundo que intenta dictar quiénes debemos ser, pero la única opinión que define su vida es la que sostiene sobre sí misma al mirarse al espejo. Le recordaría que su propio valor se lo otorga al confiar en sus capacidades y abrazar su fuerza interna, sabiendo que nadie tiene el poder de hacerla sentir pequeña sin su permiso.
Le diría que no busque afuera la validación que nace únicamente desde su interior. Le pediría que construya una seguridad tan firme que ninguna opinión logre moverla de su sitio, recordando que llegará tan lejos como la convicción en sí misma se lo permita. La invitaría a reconocer su potencial, adueñarse de su historia y caminar con determinación, porque la confianza propia es el verdadero motor para conquistar su destino.
¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de una persona mayor en tu vida y cómo la aplicas hoy?
La lección más poderosa me la dio mi abuelo al quedarse con su hermano en Venezuela cuando vinieron de Italia tras la guerra. Contra todo pronóstico, confió en sí mismo y en el amor por la mujer con la que hoy lleva más de 60 años de casado. Él me enseñó que el amor es la fuerza motriz más grande del mundo: ese amor propio, pasión y fe que te dan el impulso cuando sientes que no puedes más. Hoy aplico su ejemplo para construir mi historia con esa misma determinación, sabiendo que para alcanzar lo extraordinario solo necesitas confiar en ti y moverte siempre con el corazón.
¿Qué representa la belleza para ti, más allá de la apariencia física?
La belleza va muchísimo más allá de un rostro bonito o un cuerpo simétrico: es la verdad de quién eres en soledad. Se refleja en la pureza del alma y en una esencia cuya luz proyecta paz, empatía y calidez. Habita en el trato al prójimo, pero sobre todo en cómo te hablas en silencio y te cumples tus promesas. Mientras la apariencia física atrae solo un instante, la belleza real se siente y deja una huella imborrable; es la coherencia de vivir con propósito y regalar al mundo una luz genuina que jamás se apaga.
Edad: 25 años
Profesión / Ocupación: Estudiante de medicina
Hobbies: Prácticar deportes, hacer actividades al aire libre, aprender disciplinas acuáticas, viajar y escuchar música
Redes Sociales: Instagram: @sofia_pascuzzo | X: @No tengo | TikTok: @sof.pascuzzo
Describe un momento en tu vida en el que tuviste que ser valiente y resiliente. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?
Mi mayor prueba de resiliencia ocurrió tras un sismo, al acudir como voluntaria médica a una jornada en Caracas. Ver a familias enteras desmoronarse emocionalmente ante la crisis me exigió una templanza absoluta para contener su dolor sin quebrarme. Tuve que ser, junto a mis compañeros, el pilar de calma que esas personas necesitaban en su momento más oscuro, procesando la angustia en silencio para brindar soluciones inmediatas.
Esa vivencia me enseñó que la verdadera valentía no es no sentir miedo, sino ser capaz de transformar la empatía en una fuerza serena que sostiene a los demás cuando su mundo parece caerse a pedazos.
¿Qué causa social o ambiental te apasiona más y de qué manera usarías la plataforma de Miss Venezuela para generar un cambio real en torno a ella?
Mi pasión radica en el desarrollo de programas de intervención médico-deportiva e higiene mental para la infancia y juventud en situación de vulnerabilidad. Mi formación científica, mi trayectoria en el deporte de alto rendimiento y mi labor comunitaria respaldan mi convicción de que la actividad física, la nutrición y el bienestar emocional constituyen la mejor medicina preventiva. Utilizaría la plataforma de Miss Venezuela para visibilizar esta causa y consolidar alianzas estratégicas que transformen estas áreas en herramientas accesibles de salud, educación y desarrollo integral para nuestras futuras generaciones
¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado hasta ahora en tu camino hacia Miss Venezuela, y cómo te ha hecho crecer como persona?
Mi mayor desafío ha sido romper las etiquetas prefijadas y atreverme a salir de mi zona de confort. Tras años en entornos donde la estructura y el control lo eran todo, este salto significó abrazar un escenario distinto, demostrando que la versatilidad de la mujer no debe encasillarse en un solo rol. Superar este reto redefinió mis límites y confirmó que mi capacidad de adaptación es inagotable. Salir de mi franja de seguridad me enseñó a confiar plenamente en mi potencial, demostrándome que asumir una nueva faceta no altera mi esencia, sino que multiplica mi voz y potencia mi liderazgo.
Si tuvieras la oportunidad de viajar a cualquier rincón de Venezuela, ¿dónde irías y qué harías para conectarte con su cultura?
Iría a las haciendas de Barlovento, en el estado Miranda, para adentrarme en la Ruta del Cacao. No lo haría como una visitante más, sino para trabajar codo a codo con las mujeres cacaoteras, aprendiendo de sus cantos de secado y reconociendo la memoria viva de sus tierras. Me conectaría con su cultura al presenciar cómo sus manos transforman este fruto en el orgullo más dulce de Venezuela. De esta manera, demostraría que la verdadera grandeza de Miranda reside en la dignidad, la constancia y la pasión de su gente.
¿Cuál ha sido el mayor acto de amabilidad que has recibido o presenciado, y cómo te ha inspirado?
El acto de amabilidad más profundo que he vivido ocurrió un diciembre durante una jornada médica, al atender a una madre en cuadro depresivo. Al notar a su hijo de ocho años paralizado por el miedo ante la crisis de su mamá, lo llevé a un lado para jugar con él y devolverle la calma mientras el equipo la asistía. Al finalizar, el pequeño se quitó una pulsera que le habían regalado —su único tesoro de Navidad— y me la entregó con una sonrisa de gratitud. Hoy mantengo esa pulsera conmigo como el recordatorio de que quien menos tenía me brindó la lección de generosidad más hermosa de mi vida.
¿Qué es lo que más te enorgullece de ser venezolana?
Lo que más me enorgullece de ser venezolana es nuestra capacidad inquebrantable para unirnos como una sola familia ante la adversidad. En los momentos más complejos, el venezolano no solo demuestra fortaleza, sino una generosidad infinita que transforma cualquier tormenta en solidaridad, fraternidad y esperanza.
Me conmueve profundamente la huella que dejamos en el mundo. Saber que el nombre de Venezuela evoca en otras latitudes una sonrisa, calidez y esa forma única de abrazar la vida es nuestro mayor triunfo. Llevar esta bandera no es solo representar una geografía, es ser la voz de una gente digna, trabajadora y llena de amor que jamás se rinde.
¿Cuál es un "fracaso" del que has aprendido una lección valiosa?
Aprendí a redefinir esa palabra: para mí no existen los fracasos, sino desvíos de protección. A veces nos empeñamos en que las cosas salgan exactamente como las planeamos y, cuando una puerta se cierra, caemos en el error de llamarlo derrota. Entendí que cuando algo no se da, la vida simplemente te aparta de donde no perteneces para prepararte hacia un propósito mayor.
Ese cambio de perspectiva lo cambió todo al enseñarme a confiar en mi proceso. Comprendí que cada respuesta negativa fue la ficha precisa que debía caer para abrir las puertas correctas. Mantener la convicción intacta tras un tropiezo y no perder la fe en una misma es la única garantía de llegar a donde realmente pertenecemos.
¿Qué consejo le darías a una joven que se siente insegura o que duda de su propio valor?
A esa joven le diría que entienda una verdad fundamental: su valor jamás dependerá de la aprobación ajena. Vivimos en un mundo que intenta dictar quiénes debemos ser, pero la única opinión que define su vida es la que sostiene sobre sí misma al mirarse al espejo. Le recordaría que su propio valor se lo otorga al confiar en sus capacidades y abrazar su fuerza interna, sabiendo que nadie tiene el poder de hacerla sentir pequeña sin su permiso.
Le diría que no busque afuera la validación que nace únicamente desde su interior. Le pediría que construya una seguridad tan firme que ninguna opinión logre moverla de su sitio, recordando que llegará tan lejos como la convicción en sí misma se lo permita. La invitaría a reconocer su potencial, adueñarse de su historia y caminar con determinación, porque la confianza propia es el verdadero motor para conquistar su destino.
¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de una persona mayor en tu vida y cómo la aplicas hoy?
La lección más poderosa me la dio mi abuelo al quedarse con su hermano en Venezuela cuando vinieron de Italia tras la guerra. Contra todo pronóstico, confió en sí mismo y en el amor por la mujer con la que hoy lleva más de 60 años de casado. Él me enseñó que el amor es la fuerza motriz más grande del mundo: ese amor propio, pasión y fe que te dan el impulso cuando sientes que no puedes más. Hoy aplico su ejemplo para construir mi historia con esa misma determinación, sabiendo que para alcanzar lo extraordinario solo necesitas confiar en ti y moverte siempre con el corazón.
¿Qué representa la belleza para ti, más allá de la apariencia física?
La belleza va muchísimo más allá de un rostro bonito o un cuerpo simétrico: es la verdad de quién eres en soledad. Se refleja en la pureza del alma y en una esencia cuya luz proyecta paz, empatía y calidez. Habita en el trato al prójimo, pero sobre todo en cómo te hablas en silencio y te cumples tus promesas. Mientras la apariencia física atrae solo un instante, la belleza real se siente y deja una huella imborrable; es la coherencia de vivir con propósito y regalar al mundo una luz genuina que jamás se apaga.