Edad: 27 años
Profesión / Ocupación: Arquitecta, artista plástico y filántropa de pueblos indígenas
Hobbies: Pintar con acrílico, dibujar, hacer murales, crear maquetas a gran escala, tomar fotografías y diseñar mantas wayúu
Redes Sociales: Instagram: @Oriananavatorrealba | X: @No uso | TikTok: @Orianaanava
Describe un momento en tu vida en el que tuviste que ser valiente y resiliente. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?
A mis 8 años presencié cómo niñas de zonas foráneas, como La Alta Guajira, sentían vergüenza de su origen por miedo al rechazo; poco después, yo misma fui señalada por la vestimenta y la lengua de mi familia. Lejos de avergonzarme, transformé esa vivencia en mi mayor fortaleza: llevar con orgullo mi identidad indígena, como me decía mi sabia abuela. Jamás negué mis raíces y desde niña inicié mi labor filantrópica promoviendo nuestra cultura y erradicando la vergüenza étnica. De esta experiencia aprendí que la verdadera resiliencia es honrar quién eres y convertir las barreras en un propósito para servir a tu comunidad
¿Qué causa social o ambiental te apasiona más y de qué manera usarías la plataforma de Miss Venezuela para generar un cambio real en torno a ella?
Como creadora de la marca etnosustentable “Florece Guajira”, mi causa se enfoca en el empoderamiento de la mujer indígena y la preservación de la cultura Wayúu. A través del trabajo con artesanas de mi comunidad, promovemos la moda sostenible y el sustento familiar mediante piezas con valor histórico. Además, reinvertimos recursos en talleres artísticos para la infancia, enseñándoles a honrar sus orígenes y a crear arte con propósito. Utilizaría la plataforma de Miss Venezuela para visibilizar la herencia ancestral, impulsar la economía naranja y demostrar que la tradición y la innovación son motores clave para el desarrollo social sostenible.
¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado hasta ahora en tu camino hacia Miss Venezuela, y cómo te ha hecho crecer como persona?
Físicamente, superar una tendinitis aguda en mi mano derecha afectó temporalmente mis actividades cotidianas y mi preparación; anímicamente, el impacto del terremoto marcó profundamente este proceso. A pesar de estos retos, mi determinación se mantuvo firme. Agradezco a la Organización Miss Venezuela la oportunidad de estar aquí, demostrando que las adversidades físicas y emocionales no definen mis límites. Hoy me presento con resiliencia y propósito, lista para servir a mi país, sumar al desarrollo de nuestra sociedad y seguir enalteciendo la esencia de la mujer venezolana.
Si tuvieras la oportunidad de viajar a cualquier rincón de Venezuela, ¿dónde irías y qué harías para conectarte con su cultura?
Definitivamente, mi destino siempre será volver a la tierra de mi familia: la Guajira venezolana. Un diamante para el turismo, rico en cultura ancestral, gastronomía y paisajes áridos que enamoran. Invitare a todos a explorar este territorio, conectar con sus comunidades, contagiarse de la alegría de sus niños y expandir su cosmovisión. Ellos necesitan ser visibilizados y nosotros necesitamos comprender de dónde venimos, porque allí, en la Guajira, comienza Venezuela.
¿Cuál ha sido el mayor acto de amabilidad que has recibido o presenciado, y cómo te ha inspirado?
Elegiría mi visita a un centro de oncología pediátrica, donde los niños me esperaban con regalos y dibujos hechos por ellos para celebrar mi cumpleaños. Ese gesto reforzó mi humanidad e inspiró profundamente mi propósito: dejar una huella auténtica como una persona accesible, cercana y genuinamente comprometida con servir y brindar esperanza a los demás.
¿Qué es lo que más te enorgullece de ser venezolana?
Su cultura, la diversidad en nuestros rasgos físicos y en nuestra vegetación. Somos un país pluriétnico que tiene muchas bondades y las deseo compartir ante el mundo.
¿Cuál es un "fracaso" del que has aprendido una lección valiosa?
No creo en el fracaso; siempre me repito frente al espejo: “todo me sirve, nada se pierde, yo lo transformo”.
¿Qué consejo le darías a una joven que se siente insegura o que duda de su propio valor?
A esa joven le recordaría que todas nacimos con el don de transformar y que una vida plena y luminosa se decide, se piensa y se crea diariamente. La vida está hecha de matices, y es necesario amar tanto nuestra luz como nuestra sombra para evolucionar, dar lo mejor de nosotras y ser impecables con nuestros pensamientos, pues ellos construyen lo que somos. Le diría que cada emoción es transitoria: que la sienta, la abrace, la escriba, la transforme y siga adelante con determinación.
¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de una persona mayor en tu vida y cómo la aplicas hoy?
Una lección muy valiosa que me han compartido es hacer un ejercicio diario: cada vez que me veo al espejo, me imagino con 90 años y me pongo a pensar en todas las cosas que me hubiese gustado hacer de joven. Esa enseñanza me permite vivir al máximo, agradecer el día a día y recordar que nunca es tarde para cumplir mis objetivos. Hoy aplico esta lección sin tomar por sentado ningún momento, aprovechando cada oportunidad para construir la vida que deseo.
¿Qué representa la belleza para ti, más allá de la apariencia física?
Para mí, la belleza reside en cómo hacemos sentir a los demás; en transmitir dulzura, esperanza y generosidad, sabiendo que el bienestar de los demás también construye el propio. Como bien se dice: "Las personas pueden olvidar lo que dijeron o hicieron, pero jamás olvidarán cómo las hiciste sentir". Por eso valoro tanto la calidad humana. La estética puede cautivar en un primer instante, pero la verdadera belleza trasciende en la calidez de nuestras acciones y en la huella imborrable que dejamos en el corazón de quienes nos rodean.
Edad: 27 años
Profesión / Ocupación: Arquitecta, artista plástico y filántropa de pueblos indígenas
Hobbies: Pintar con acrílico, dibujar, hacer murales, crear maquetas a gran escala, tomar fotografías y diseñar mantas wayúu
Redes Sociales: Instagram: @Oriananavatorrealba | X: @No uso | TikTok: @Orianaanava
Describe un momento en tu vida en el que tuviste que ser valiente y resiliente. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?
A mis 8 años presencié cómo niñas de zonas foráneas, como La Alta Guajira, sentían vergüenza de su origen por miedo al rechazo; poco después, yo misma fui señalada por la vestimenta y la lengua de mi familia. Lejos de avergonzarme, transformé esa vivencia en mi mayor fortaleza: llevar con orgullo mi identidad indígena, como me decía mi sabia abuela. Jamás negué mis raíces y desde niña inicié mi labor filantrópica promoviendo nuestra cultura y erradicando la vergüenza étnica. De esta experiencia aprendí que la verdadera resiliencia es honrar quién eres y convertir las barreras en un propósito para servir a tu comunidad
¿Qué causa social o ambiental te apasiona más y de qué manera usarías la plataforma de Miss Venezuela para generar un cambio real en torno a ella?
Como creadora de la marca etnosustentable “Florece Guajira”, mi causa se enfoca en el empoderamiento de la mujer indígena y la preservación de la cultura Wayúu. A través del trabajo con artesanas de mi comunidad, promovemos la moda sostenible y el sustento familiar mediante piezas con valor histórico. Además, reinvertimos recursos en talleres artísticos para la infancia, enseñándoles a honrar sus orígenes y a crear arte con propósito. Utilizaría la plataforma de Miss Venezuela para visibilizar la herencia ancestral, impulsar la economía naranja y demostrar que la tradición y la innovación son motores clave para el desarrollo social sostenible.
¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado hasta ahora en tu camino hacia Miss Venezuela, y cómo te ha hecho crecer como persona?
Físicamente, superar una tendinitis aguda en mi mano derecha afectó temporalmente mis actividades cotidianas y mi preparación; anímicamente, el impacto del terremoto marcó profundamente este proceso. A pesar de estos retos, mi determinación se mantuvo firme. Agradezco a la Organización Miss Venezuela la oportunidad de estar aquí, demostrando que las adversidades físicas y emocionales no definen mis límites. Hoy me presento con resiliencia y propósito, lista para servir a mi país, sumar al desarrollo de nuestra sociedad y seguir enalteciendo la esencia de la mujer venezolana.
Si tuvieras la oportunidad de viajar a cualquier rincón de Venezuela, ¿dónde irías y qué harías para conectarte con su cultura?
Definitivamente, mi destino siempre será volver a la tierra de mi familia: la Guajira venezolana. Un diamante para el turismo, rico en cultura ancestral, gastronomía y paisajes áridos que enamoran. Invitare a todos a explorar este territorio, conectar con sus comunidades, contagiarse de la alegría de sus niños y expandir su cosmovisión. Ellos necesitan ser visibilizados y nosotros necesitamos comprender de dónde venimos, porque allí, en la Guajira, comienza Venezuela.
¿Cuál ha sido el mayor acto de amabilidad que has recibido o presenciado, y cómo te ha inspirado?
Elegiría mi visita a un centro de oncología pediátrica, donde los niños me esperaban con regalos y dibujos hechos por ellos para celebrar mi cumpleaños. Ese gesto reforzó mi humanidad e inspiró profundamente mi propósito: dejar una huella auténtica como una persona accesible, cercana y genuinamente comprometida con servir y brindar esperanza a los demás.
¿Qué es lo que más te enorgullece de ser venezolana?
Su cultura, la diversidad en nuestros rasgos físicos y en nuestra vegetación. Somos un país pluriétnico que tiene muchas bondades y las deseo compartir ante el mundo.
¿Cuál es un "fracaso" del que has aprendido una lección valiosa?
No creo en el fracaso; siempre me repito frente al espejo: “todo me sirve, nada se pierde, yo lo transformo”.
¿Qué consejo le darías a una joven que se siente insegura o que duda de su propio valor?
A esa joven le recordaría que todas nacimos con el don de transformar y que una vida plena y luminosa se decide, se piensa y se crea diariamente. La vida está hecha de matices, y es necesario amar tanto nuestra luz como nuestra sombra para evolucionar, dar lo mejor de nosotras y ser impecables con nuestros pensamientos, pues ellos construyen lo que somos. Le diría que cada emoción es transitoria: que la sienta, la abrace, la escriba, la transforme y siga adelante con determinación.
¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de una persona mayor en tu vida y cómo la aplicas hoy?
Una lección muy valiosa que me han compartido es hacer un ejercicio diario: cada vez que me veo al espejo, me imagino con 90 años y me pongo a pensar en todas las cosas que me hubiese gustado hacer de joven. Esa enseñanza me permite vivir al máximo, agradecer el día a día y recordar que nunca es tarde para cumplir mis objetivos. Hoy aplico esta lección sin tomar por sentado ningún momento, aprovechando cada oportunidad para construir la vida que deseo.
¿Qué representa la belleza para ti, más allá de la apariencia física?
Para mí, la belleza reside en cómo hacemos sentir a los demás; en transmitir dulzura, esperanza y generosidad, sabiendo que el bienestar de los demás también construye el propio. Como bien se dice: "Las personas pueden olvidar lo que dijeron o hicieron, pero jamás olvidarán cómo las hiciste sentir". Por eso valoro tanto la calidad humana. La estética puede cautivar en un primer instante, pero la verdadera belleza trasciende en la calidez de nuestras acciones y en la huella imborrable que dejamos en el corazón de quienes nos rodean.