ORIANA BOTTARO

Apure

Edad: 27 años

Profesión / Ocupación: Periodista

Hobbies: Montañismo, pintar, surfear y escalar

Redes Sociales: Instagram: @Oriana.bottaro   |   X: @Orianabottaro   |   TikTok: @Orianabottaro


Describe un momento en tu vida en el que tuviste que ser valiente y resiliente. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?

A los 7 años emigré a Estados Unidos sin mi papá. Llegar a un país nuevo, sin hablar el idioma y lejos de mi familia, me exigió ser valiente desde muy niña. Aprendí a adaptarme sin perder mis raíces, encontrando tiempo después en el periodismo la vía para narrar las historias de quienes empiezan de cero. Ser migrante me enseñó a abrazar dos culturas y a perderle el miedo a empezar de nuevo. De esta vivencia aprendí que empezar desde cero no significa retroceder, sino avanzar hacia lugares que jamás imaginaste, dándome la seguridad para salir de mi zona de confort y volver hoy a mi país.

¿Qué causa social o ambiental te apasiona más y de qué manera usarías la plataforma de Miss Venezuela para generar un cambio real en torno a ella?

Mi causa se centra en el empoderamiento y autodescubrimiento juvenil a través del deporte de aventura y la reconexión con la naturaleza. Utilizaría la plataforma de Miss Venezuela para articular alianzas con organizaciones deportivas y turísticas, creando programas de recreación formativa e inclusión dirigidos a jóvenes en entornos vulnerables. Mi propósito es brindarles herramientas vivenciales fuera de su zona de confort que estimulen su liderazgo, autoconfianza y convicción en el valor de su voz.

¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado hasta ahora en tu camino hacia Miss Venezuela, y cómo te ha hecho crecer como persona?

Mi mayor desafío ha sido retornar a Venezuela y adaptarme de manera independiente tras años viviendo en el exterior. Redescubrir el ritmo de Caracas lejos de mi familia exigió un proceso de reaprendizaje; sin embargo, esta vivencia se transformó en un reencuentro profundo con mis raíces. Contemplar el Ávila, conectar con la calidez de nuestra gente y redescubrir las costumbres de mi país me han enseñado que regresar implica evolucionar. Este camino no solo ha fortalecido mi autonomía, sino que me permite representar a Venezuela con la madurez, la gratitud y la mirada renovada de quien hoy la abraza desde la adultez.

Si tuvieras la oportunidad de viajar a cualquier rincón de Venezuela, ¿dónde irías y qué harías para conectarte con su cultura?

Me encantaría recorrer los Pueblos del Sur de Mérida: transitar Pueblo Nuevo, Mucutuy, Mucuchachí y San José, contemplar la Laguna de Las Lajas y reencontrarme con tradiciones ancestrales. Anhelo visitar Pueblo Llano para conocer a mis familiares agricultores, caminar sus sembradíos de papa y aprender del vínculo sagrado entre el andino y su tierra. En este viaje emergería la comunicadora que habita en mí: llevaría mi cámara para documentar cada historia y dar voz a su gente. Para mí, la mejor manera de exaltar nuestra cultura es compartiendo las vivencias de quienes la mantienen viva.

¿Cuál ha sido el mayor acto de amabilidad que has recibido o presenciado, y cómo te ha inspirado?

En California, atravesando un momento difícil y perdida en un lugar desconocido, comencé a entrar en pánico. De pronto, un guardia de seguridad mexicano se acercó, me ofreció refugio y compartió conmigo el almuerzo que llevaba para él, regalandome además un rosario. Escuchar su historia —lejos de su país y de su familia afectada por la violencia— me conmovió profundamente: viviendo una realidad compleja, compartía lo poco que tenía para hacerme sentir segura.

Ese gesto fue un regalo de Dios que me enseñó que nunca conocemos las batallas ajenas y que no hace falta tener mucho para dar. Desde entonces comprendí que la amabilidad no requiere ser extraordinaria para transformar una vida; a veces basta con detenerse y decirle al otro: “No estás solo, estoy aquí”.

¿Qué es lo que más te enorgullece de ser venezolana?

Lo que más me enorgullece de ser venezolana es nuestra capacidad de reinventarnos sin perder nuestra esencia. Conocer venezolanos dentro y fuera del país me demostró que nos une la capacidad de adaptarnos, trabajar duro y hacer sentir a los demás como en casa.

Haber vivido fuera me enseñó que ser venezolana no depende del lugar donde vives; está en nuestras costumbres, en nuestra manera de hablar y en el orgullo de nuestras raíces. Hoy, estando nuevamente en Venezuela, entiendo que para mí ser venezolana significa reinventarte cuantas veces sea necesario, sin olvidar nunca de dónde vienes.

¿Cuál es un "fracaso" del que has aprendido una lección valiosa?

Uno de los “fracasos” que más me ha enseñado ocurrió entre el año pasado y este: pasé por seis procesos de entrevistas en canales de televisión y, las seis veces, recibí un “no”. Al principio fue difícil no tomarlo personal ni cuestionar mi capacidad como periodista, pero aprendí a no permitir que la decisión de otros determinara mi propio valor.

Entendí que el rechazo no define quién eres, sino que redirige tu camino. Si alguna de esas puertas se hubiera abierto, no estaría hoy aquí viviendo esta experiencia. Agradezco haber tenido la valentía de seguir tocando puertas sin dejar de creer en mí.

¿Qué consejo le darías a una joven que se siente insegura o que duda de su propio valor?

A esa joven le diría que no espere a sentirse completamente segura para comenzar, pues la confianza se construye precisamente al atrevernos a hacer aquello que nos da miedo. Le aconsejaría probar cosas nuevas, asumir retos, equivocarse y volver a intentarlo, porque cada obstáculo superado nos revela una nueva versión de nosotras mismas. Le recordaría que su valor jamás dependerá de su apariencia, de la aprobación ajena ni de avanzar al ritmo de otros. La seguridad nace de pequeñas decisiones que nos demuestran de qué somos capaces; no tiene que sentirse lista para empezar, a veces solo debe dar el paso para descubrir que siempre estuvo lista.

¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de una persona mayor en tu vida y cómo la aplicas hoy?

La lección más importante que he aprendido viene de mi mamá: tener el valor de confiar en tus decisiones, incluso cuando nadie más las entiende.

Como madre soltera de dos hijos, decidió emigrar buscando un mejor futuro, enfrentando la incertidumbre y empezando completamente desde cero. Trabajó incansablemente y estudió sin descanso, pero lo que más admiro es que nunca me hizo sentir el peso de sus sacrificios; como en la película La vida es bella, transformaba las dificultades en instantes de ilusión para cuidarnos. De ella aprendí que reinventarse no significa perder quién eres, sino tener la valentía de comenzar de nuevo las veces que sea necesario para construir la vida en la que crees.

¿Qué representa la belleza para ti, más allá de la apariencia física?

Para mí, la belleza va mucho más allá de lo que vemos en un espejo: reside en nuestra esencia, en cómo tratamos a los demás y en la forma en que los hacemos sentir. Como bien enseñó Maya Angelou: "Las personas olvidarán lo que dijiste e hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir". Ahí existe un valor que ningún atributo físico puede reemplazar. Una persona es bella cuando transmite seguridad sin opacar a otros, cuando escucha con empatía y hace sentir visto al prójimo. Nuestra apariencia puede ser la primera impresión, pero la esencia es lo único que deja una huella imborrable.

Bandas Especiales 2026

Edad: 27 años

Profesión / Ocupación: Periodista

Hobbies: Montañismo, pintar, surfear y escalar

Redes Sociales: Instagram: @Oriana.bottaro   |   X: @Orianabottaro   |   TikTok: @Orianabottaro


Describe un momento en tu vida en el que tuviste que ser valiente y resiliente. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?

A los 7 años emigré a Estados Unidos sin mi papá. Llegar a un país nuevo, sin hablar el idioma y lejos de mi familia, me exigió ser valiente desde muy niña. Aprendí a adaptarme sin perder mis raíces, encontrando tiempo después en el periodismo la vía para narrar las historias de quienes empiezan de cero. Ser migrante me enseñó a abrazar dos culturas y a perderle el miedo a empezar de nuevo. De esta vivencia aprendí que empezar desde cero no significa retroceder, sino avanzar hacia lugares que jamás imaginaste, dándome la seguridad para salir de mi zona de confort y volver hoy a mi país.

¿Qué causa social o ambiental te apasiona más y de qué manera usarías la plataforma de Miss Venezuela para generar un cambio real en torno a ella?

Mi causa se centra en el empoderamiento y autodescubrimiento juvenil a través del deporte de aventura y la reconexión con la naturaleza. Utilizaría la plataforma de Miss Venezuela para articular alianzas con organizaciones deportivas y turísticas, creando programas de recreación formativa e inclusión dirigidos a jóvenes en entornos vulnerables. Mi propósito es brindarles herramientas vivenciales fuera de su zona de confort que estimulen su liderazgo, autoconfianza y convicción en el valor de su voz.

¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado hasta ahora en tu camino hacia Miss Venezuela, y cómo te ha hecho crecer como persona?

Mi mayor desafío ha sido retornar a Venezuela y adaptarme de manera independiente tras años viviendo en el exterior. Redescubrir el ritmo de Caracas lejos de mi familia exigió un proceso de reaprendizaje; sin embargo, esta vivencia se transformó en un reencuentro profundo con mis raíces. Contemplar el Ávila, conectar con la calidez de nuestra gente y redescubrir las costumbres de mi país me han enseñado que regresar implica evolucionar. Este camino no solo ha fortalecido mi autonomía, sino que me permite representar a Venezuela con la madurez, la gratitud y la mirada renovada de quien hoy la abraza desde la adultez.

Si tuvieras la oportunidad de viajar a cualquier rincón de Venezuela, ¿dónde irías y qué harías para conectarte con su cultura?

Me encantaría recorrer los Pueblos del Sur de Mérida: transitar Pueblo Nuevo, Mucutuy, Mucuchachí y San José, contemplar la Laguna de Las Lajas y reencontrarme con tradiciones ancestrales. Anhelo visitar Pueblo Llano para conocer a mis familiares agricultores, caminar sus sembradíos de papa y aprender del vínculo sagrado entre el andino y su tierra. En este viaje emergería la comunicadora que habita en mí: llevaría mi cámara para documentar cada historia y dar voz a su gente. Para mí, la mejor manera de exaltar nuestra cultura es compartiendo las vivencias de quienes la mantienen viva.

¿Cuál ha sido el mayor acto de amabilidad que has recibido o presenciado, y cómo te ha inspirado?

En California, atravesando un momento difícil y perdida en un lugar desconocido, comencé a entrar en pánico. De pronto, un guardia de seguridad mexicano se acercó, me ofreció refugio y compartió conmigo el almuerzo que llevaba para él, regalandome además un rosario. Escuchar su historia —lejos de su país y de su familia afectada por la violencia— me conmovió profundamente: viviendo una realidad compleja, compartía lo poco que tenía para hacerme sentir segura.

Ese gesto fue un regalo de Dios que me enseñó que nunca conocemos las batallas ajenas y que no hace falta tener mucho para dar. Desde entonces comprendí que la amabilidad no requiere ser extraordinaria para transformar una vida; a veces basta con detenerse y decirle al otro: “No estás solo, estoy aquí”.

¿Qué es lo que más te enorgullece de ser venezolana?

Lo que más me enorgullece de ser venezolana es nuestra capacidad de reinventarnos sin perder nuestra esencia. Conocer venezolanos dentro y fuera del país me demostró que nos une la capacidad de adaptarnos, trabajar duro y hacer sentir a los demás como en casa.

Haber vivido fuera me enseñó que ser venezolana no depende del lugar donde vives; está en nuestras costumbres, en nuestra manera de hablar y en el orgullo de nuestras raíces. Hoy, estando nuevamente en Venezuela, entiendo que para mí ser venezolana significa reinventarte cuantas veces sea necesario, sin olvidar nunca de dónde vienes.

¿Cuál es un "fracaso" del que has aprendido una lección valiosa?

Uno de los “fracasos” que más me ha enseñado ocurrió entre el año pasado y este: pasé por seis procesos de entrevistas en canales de televisión y, las seis veces, recibí un “no”. Al principio fue difícil no tomarlo personal ni cuestionar mi capacidad como periodista, pero aprendí a no permitir que la decisión de otros determinara mi propio valor.

Entendí que el rechazo no define quién eres, sino que redirige tu camino. Si alguna de esas puertas se hubiera abierto, no estaría hoy aquí viviendo esta experiencia. Agradezco haber tenido la valentía de seguir tocando puertas sin dejar de creer en mí.

¿Qué consejo le darías a una joven que se siente insegura o que duda de su propio valor?

A esa joven le diría que no espere a sentirse completamente segura para comenzar, pues la confianza se construye precisamente al atrevernos a hacer aquello que nos da miedo. Le aconsejaría probar cosas nuevas, asumir retos, equivocarse y volver a intentarlo, porque cada obstáculo superado nos revela una nueva versión de nosotras mismas. Le recordaría que su valor jamás dependerá de su apariencia, de la aprobación ajena ni de avanzar al ritmo de otros. La seguridad nace de pequeñas decisiones que nos demuestran de qué somos capaces; no tiene que sentirse lista para empezar, a veces solo debe dar el paso para descubrir que siempre estuvo lista.

¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de una persona mayor en tu vida y cómo la aplicas hoy?

La lección más importante que he aprendido viene de mi mamá: tener el valor de confiar en tus decisiones, incluso cuando nadie más las entiende.

Como madre soltera de dos hijos, decidió emigrar buscando un mejor futuro, enfrentando la incertidumbre y empezando completamente desde cero. Trabajó incansablemente y estudió sin descanso, pero lo que más admiro es que nunca me hizo sentir el peso de sus sacrificios; como en la película La vida es bella, transformaba las dificultades en instantes de ilusión para cuidarnos. De ella aprendí que reinventarse no significa perder quién eres, sino tener la valentía de comenzar de nuevo las veces que sea necesario para construir la vida en la que crees.

¿Qué representa la belleza para ti, más allá de la apariencia física?

Para mí, la belleza va mucho más allá de lo que vemos en un espejo: reside en nuestra esencia, en cómo tratamos a los demás y en la forma en que los hacemos sentir. Como bien enseñó Maya Angelou: "Las personas olvidarán lo que dijiste e hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir". Ahí existe un valor que ningún atributo físico puede reemplazar. Una persona es bella cuando transmite seguridad sin opacar a otros, cuando escucha con empatía y hace sentir visto al prójimo. Nuestra apariencia puede ser la primera impresión, pero la esencia es lo único que deja una huella imborrable.

Bandas Especiales 2026