Edad: 26 años
Profesión / Ocupación: Estudiante de psicología
Hobbies: Entrenamiento de pesas, boxear, viajar , tocar el oboe, escuchar música clásica y hacer senderismo
Redes Sociales: Instagram: @lexlyvergell | X: @lexlyvergel | TikTok: @lexly.vergel
Describe un momento en tu vida en el que tuviste que ser valiente y resiliente. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?
El momento en el que tuve que ser más valiente y resiliente fue a los 12 años, al enfrentar la pérdida de mi padre. En medio del dolor, me tocó sostener mi hogar y apoyar a mi madre mientras asumía la tarea de salir adelante sola con sus hijos. Aprendí que el dolor de una pérdida así no se supera del todo, sino que uno aprende a vivir con él y a transformarlo; hoy, cada logro se lo encomiendo a él. Esta vivencia me enseñó que la verdadera resiliencia consiste en sostener a quienes amas y seguir caminando con el corazón entero, dándole un sentido más humano y empático a mi vida.
¿Qué causa social o ambiental te apasiona más y de qué manera usarías la plataforma de Miss Venezuela para generar un cambio real en torno a ella?
La causa social que más me apasiona es la atención integral de la salud mental y la prevención del suicidio, abordando realidades complejas como el deterioro emocional, el duelo y la infancia en riesgo. Utilizaría la plataforma de Miss Venezuela como un canal de concientización y educación emocional para desmitificar los tabúes sobre la salud mental, promoviendo la identificación temprana de señales de alerta y el acompañamiento profesional. Mi propósito es impulsar espacios comunitarios de formación psicológica y contención afectiva, demostrando que cuidar la mente es indispensable para el desarrollo humano y recordándole a cada venezolano que su vida importa y no está solo.
¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado hasta ahora en tu camino hacia Miss Venezuela, y cómo te ha hecho crecer como persona?
El mayor desafío en este camino ha sido gestionar la alta exposición pública y el escrutinio social, superando la inseguridad y el temor al fracaso. Lejos de frenarme, este proceso fue el catalizador para transformar la introversión en autenticidad, aprendiendo a comunicar desde mi propia verdad. Esta vivencia me enseñó a trascender mis límites, conectar de forma genuina con las personas y definir con claridad mi propósito de vida. Lo que inició como un miedo se convirtió en la herramienta más poderosa para consolidar mi madurez, mi voz y mi vocación de servicio.
Si tuvieras la oportunidad de viajar a cualquier rincón de Venezuela, ¿dónde irías y qué harías para conectarte con su cultura?
Si tuviera la oportunidad de elegir cualquier rincón de Venezuela, me quedaría en mi tierra para recorrer los mágicos pueblos andinos de Mérida. Para conectarme profundamente con su cultura, caminaría sus calles de piedra, conversaría con su gente y me dejaría envolver por sus tradiciones. Mi vivencia en el pueblo de Gavidia ha sido una de las experiencias más transformadoras de mi vida: entre montañas imponentes, frailejones y un silencio que abraza el alma, reafirmé el orgullo por nuestro paisaje. Conectar con esta geografía y su gente nutre mi espíritu y me vincula con la raíz profunda que guía mi camino.
¿Cuál ha sido el mayor acto de amabilidad que has recibido o presenciado, y cómo te ha inspirado?
El mayor acto de amabilidad y amor incondicional que he presenciado es el ejemplo de mi madre, a quien le tocó asumir el rol de madre y padre a la vez, una realidad presente en tantas familias venezolanas. Viéndola sacar adelante nuestro hogar con una valentía desbordante, entendí el verdadero significado del sacrificio, la resiliencia y la dignidad. Su mayor gesto no fue solo proveer, sino hacerlo siempre con una sonrisa y sin rendirse jamás. De ella aprendí a servir a los demás, a sostener a quien lo necesita y a caminar con el corazón por delante.
¿Qué es lo que más te enorgullece de ser venezolana?
Por un lado, me llena de orgullo nuestra calidad humana: la amabilidad que nos caracteriza, el calor de hogar que llevamos a donde vayamos, el optimismo inquebrantable y una resiliencia tan profunda que nos recuerda que en el vocabulario del venezolano no existe la palabra “rendirse”. Somos un pueblo que siempre encuentra motivos para sonreír, apoyarse y salir adelante frente a la adversidad. Por el otro, me enorgullece nuestra tierra: la abrumadora diversidad biológica, geológica y cultural que nos define, enmarcada por paisajes tan majestuosos que roban el aliento. Ser venezolana es llevar la fuerza de nuestra naturaleza y la nobleza de nuestra gente en el corazón, sabiendo que venimos de un país extraordinario y lleno de magia.
¿Cuál es un "fracaso" del que has aprendido una lección valiosa?
A los 17 años tomé una de las decisiones más difíciles de mi vida: dejar mi ciudad natal, venirme a Caracas y pausar medicina para trabajar. En ese momento sentí que perdía el rumbo de mis sueños y lo viví como un fracaso rotundo. Sin embargo, ese desvío en el camino me obligó a madurar y me condujo a descubrir mi verdadera vocación. Hoy, cursando el décimo trimestre de Psicología a punto de culminar, entiendo que las circunstancias difíciles no cierran puertas, sino que nos orientan hacia nuestro verdadero propósito. Gracias a ese proceso, hoy tengo la certeza de la huella que quiero dejar en el mundo y de cómo quiero acompañar a otros.
¿Qué consejo le darías a una joven que se siente insegura o que duda de su propio valor?
A esa joven le diría que la mayor herramienta que puede tener en la vida es atreverse. El miedo a no ser suficiente es natural, pero la única forma de descubrir de qué estamos hechas es dando el primer paso. Le aconsejaría apostar por el autoconocimiento, mirarse y entender quién es más allá de lo que los demás esperan de ella, porque ahí reconoce su verdadero valor. Su esencia es sagrada y jamás debe permitir que el ruido externo la haga dudar de sus principios por encajar.
Le pediría que busque lo que le apasiona, aquello que le enciende el alma, y, sobre todo, que encuentre un propósito. Cuando entiendes el para qué de tus acciones, el camino deja de tratarse de perfección y se convierte en evolución. Encontrar su propósito es la llave maestra para volverse imparable, pues le otorga una brújula interna que ninguna circunstancia externa podrá apagar.
¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de una persona mayor en tu vida y cómo la aplicas hoy?
La lección más importante de mi vida me la dio mi abuela. Ella creció en una época en la que no tuvo la oportunidad de estudiar ni de vivir ese proceso en su juventud. Sin embargo, ya siendo una mujer mayor, decidió romper con cualquier barrera, se puso a estudiar y hoy en día es profesora, dedicada a educar a las nuevas generaciones. Verla cumplir ese sueño me enseñó que el crecimiento no tiene fecha de caducidad y que nunca es tarde para aprender y reinventarse. Esa enseñanza la aplico todos los días a través de la convicción de que la educación y el conocimiento son herramientas transformadoras.
¿Qué representa la belleza para ti, más allá de la apariencia física?
Para mí, la belleza va mucho más allá de lo que se refleja en el espejo. Lejos de ser una medida física, la verdadera belleza se mide por lo que somos capaces de inspirar, por lo que sanamos en los demás y por cómo nos transformamos a nosotros mismos. Nace de la autenticidad y de la energía genuina que transmitimos; esa fuerza que nos permite conectar de forma humana desde la vulnerabilidad y la singularidad. Una persona bella transforma con sus acciones e inspira desde el corazón. La estética puede atraer, pero son la esencia y el propósito los que dejan una huella imborrable.
Edad: 26 años
Profesión / Ocupación: Estudiante de psicología
Hobbies: Entrenamiento de pesas, boxear, viajar , tocar el oboe, escuchar música clásica y hacer senderismo
Redes Sociales: Instagram: @lexlyvergell | X: @lexlyvergel | TikTok: @lexly.vergel
Describe un momento en tu vida en el que tuviste que ser valiente y resiliente. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?
El momento en el que tuve que ser más valiente y resiliente fue a los 12 años, al enfrentar la pérdida de mi padre. En medio del dolor, me tocó sostener mi hogar y apoyar a mi madre mientras asumía la tarea de salir adelante sola con sus hijos. Aprendí que el dolor de una pérdida así no se supera del todo, sino que uno aprende a vivir con él y a transformarlo; hoy, cada logro se lo encomiendo a él. Esta vivencia me enseñó que la verdadera resiliencia consiste en sostener a quienes amas y seguir caminando con el corazón entero, dándole un sentido más humano y empático a mi vida.
¿Qué causa social o ambiental te apasiona más y de qué manera usarías la plataforma de Miss Venezuela para generar un cambio real en torno a ella?
La causa social que más me apasiona es la atención integral de la salud mental y la prevención del suicidio, abordando realidades complejas como el deterioro emocional, el duelo y la infancia en riesgo. Utilizaría la plataforma de Miss Venezuela como un canal de concientización y educación emocional para desmitificar los tabúes sobre la salud mental, promoviendo la identificación temprana de señales de alerta y el acompañamiento profesional. Mi propósito es impulsar espacios comunitarios de formación psicológica y contención afectiva, demostrando que cuidar la mente es indispensable para el desarrollo humano y recordándole a cada venezolano que su vida importa y no está solo.
¿Cuál es el mayor desafío que has enfrentado hasta ahora en tu camino hacia Miss Venezuela, y cómo te ha hecho crecer como persona?
El mayor desafío en este camino ha sido gestionar la alta exposición pública y el escrutinio social, superando la inseguridad y el temor al fracaso. Lejos de frenarme, este proceso fue el catalizador para transformar la introversión en autenticidad, aprendiendo a comunicar desde mi propia verdad. Esta vivencia me enseñó a trascender mis límites, conectar de forma genuina con las personas y definir con claridad mi propósito de vida. Lo que inició como un miedo se convirtió en la herramienta más poderosa para consolidar mi madurez, mi voz y mi vocación de servicio.
Si tuvieras la oportunidad de viajar a cualquier rincón de Venezuela, ¿dónde irías y qué harías para conectarte con su cultura?
Si tuviera la oportunidad de elegir cualquier rincón de Venezuela, me quedaría en mi tierra para recorrer los mágicos pueblos andinos de Mérida. Para conectarme profundamente con su cultura, caminaría sus calles de piedra, conversaría con su gente y me dejaría envolver por sus tradiciones. Mi vivencia en el pueblo de Gavidia ha sido una de las experiencias más transformadoras de mi vida: entre montañas imponentes, frailejones y un silencio que abraza el alma, reafirmé el orgullo por nuestro paisaje. Conectar con esta geografía y su gente nutre mi espíritu y me vincula con la raíz profunda que guía mi camino.
¿Cuál ha sido el mayor acto de amabilidad que has recibido o presenciado, y cómo te ha inspirado?
El mayor acto de amabilidad y amor incondicional que he presenciado es el ejemplo de mi madre, a quien le tocó asumir el rol de madre y padre a la vez, una realidad presente en tantas familias venezolanas. Viéndola sacar adelante nuestro hogar con una valentía desbordante, entendí el verdadero significado del sacrificio, la resiliencia y la dignidad. Su mayor gesto no fue solo proveer, sino hacerlo siempre con una sonrisa y sin rendirse jamás. De ella aprendí a servir a los demás, a sostener a quien lo necesita y a caminar con el corazón por delante.
¿Qué es lo que más te enorgullece de ser venezolana?
Por un lado, me llena de orgullo nuestra calidad humana: la amabilidad que nos caracteriza, el calor de hogar que llevamos a donde vayamos, el optimismo inquebrantable y una resiliencia tan profunda que nos recuerda que en el vocabulario del venezolano no existe la palabra “rendirse”. Somos un pueblo que siempre encuentra motivos para sonreír, apoyarse y salir adelante frente a la adversidad. Por el otro, me enorgullece nuestra tierra: la abrumadora diversidad biológica, geológica y cultural que nos define, enmarcada por paisajes tan majestuosos que roban el aliento. Ser venezolana es llevar la fuerza de nuestra naturaleza y la nobleza de nuestra gente en el corazón, sabiendo que venimos de un país extraordinario y lleno de magia.
¿Cuál es un "fracaso" del que has aprendido una lección valiosa?
A los 17 años tomé una de las decisiones más difíciles de mi vida: dejar mi ciudad natal, venirme a Caracas y pausar medicina para trabajar. En ese momento sentí que perdía el rumbo de mis sueños y lo viví como un fracaso rotundo. Sin embargo, ese desvío en el camino me obligó a madurar y me condujo a descubrir mi verdadera vocación. Hoy, cursando el décimo trimestre de Psicología a punto de culminar, entiendo que las circunstancias difíciles no cierran puertas, sino que nos orientan hacia nuestro verdadero propósito. Gracias a ese proceso, hoy tengo la certeza de la huella que quiero dejar en el mundo y de cómo quiero acompañar a otros.
¿Qué consejo le darías a una joven que se siente insegura o que duda de su propio valor?
A esa joven le diría que la mayor herramienta que puede tener en la vida es atreverse. El miedo a no ser suficiente es natural, pero la única forma de descubrir de qué estamos hechas es dando el primer paso. Le aconsejaría apostar por el autoconocimiento, mirarse y entender quién es más allá de lo que los demás esperan de ella, porque ahí reconoce su verdadero valor. Su esencia es sagrada y jamás debe permitir que el ruido externo la haga dudar de sus principios por encajar.
Le pediría que busque lo que le apasiona, aquello que le enciende el alma, y, sobre todo, que encuentre un propósito. Cuando entiendes el para qué de tus acciones, el camino deja de tratarse de perfección y se convierte en evolución. Encontrar su propósito es la llave maestra para volverse imparable, pues le otorga una brújula interna que ninguna circunstancia externa podrá apagar.
¿Cuál es la lección más importante que has aprendido de una persona mayor en tu vida y cómo la aplicas hoy?
La lección más importante de mi vida me la dio mi abuela. Ella creció en una época en la que no tuvo la oportunidad de estudiar ni de vivir ese proceso en su juventud. Sin embargo, ya siendo una mujer mayor, decidió romper con cualquier barrera, se puso a estudiar y hoy en día es profesora, dedicada a educar a las nuevas generaciones. Verla cumplir ese sueño me enseñó que el crecimiento no tiene fecha de caducidad y que nunca es tarde para aprender y reinventarse. Esa enseñanza la aplico todos los días a través de la convicción de que la educación y el conocimiento son herramientas transformadoras.
¿Qué representa la belleza para ti, más allá de la apariencia física?
Para mí, la belleza va mucho más allá de lo que se refleja en el espejo. Lejos de ser una medida física, la verdadera belleza se mide por lo que somos capaces de inspirar, por lo que sanamos en los demás y por cómo nos transformamos a nosotros mismos. Nace de la autenticidad y de la energía genuina que transmitimos; esa fuerza que nos permite conectar de forma humana desde la vulnerabilidad y la singularidad. Una persona bella transforma con sus acciones e inspira desde el corazón. La estética puede atraer, pero son la esencia y el propósito los que dejan una huella imborrable.